lunes, 1 de marzo de 2010

NADIE

Nadie puede trocar la piedra en oro.
Ni hacer que un asesino se apiade de la víctima.
Es decir, algún día
inventarán una aguja más grande que un camello
para que éste pueda pasar por su ojo
pero nunca la lágrima herrumbrará ojivas nucleares.
Sin embargo, los jazmines
-que nada saben- perfuman a sabios y suicidas.
Y existe algo inmutable
que contempla este mundo
que gira y avanza como un ciego
en una calle desconocida,
sembrada de cadáveres y mariposas.


Oscar Raúl Fernando García
(Bs. As. 1927-2003)
<---Segunda parte del texto --->

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