domingo, 15 de agosto de 2010

Las pilchas de Juan

"La ropita de los exiliados está en el ropero, pero no han deshecho las valijas del alma"
Juan Gelman


Encontrado en: http://www.carlosianni.com.ar/blog/159/juan_gelman:_para_investigar_las_valijas_del_alma_por_silvina_friera.html

Juan Gelman nació en Buenos Aires —en el histórico barrio de Villa Crespo— el 3 de mayo de 1930. Tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes ucranianos. Su padre, José Gelman, había participado de la revolución rusa de 1905.
Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Inició estudios universitarios de química, los cuales abandonó al mismo tiempo que decidió dedicarse a la poesía. Ejerció diversos oficios como camionero, vendedor de autopartes, etc., hasta que comienza a dedicarse al periodismo.
En 1954 trabajó como redactor en Nuestra Palabra y en el diario comunista La Hora, y como corresponsal de la agencia china Xin Hua. Integra el grupo de jóvenes que se reunían en torno de la revista Muchachos.
Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, prologada entusiastamente por otro grande de la poesía, Raúl González Tuñon, recibió inmediatamente el elogio de la crítica.
Forzado al exilio, residió en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. En este periodo alternó su actividad política contra la dictadura militar con trabajos de traducción para la UNESCO
En 1988 regresó a la Argentina en junio, tras trece años de proscripción y persecución judicial.
En el año 2000, después de una tenaz búsqueda, encuentra e identifica a su nieta a la que nunca conoció tras la desaparición y asesinato de su hijo y su nuera.
Actualmente reside en México.
Es casi imposible hablar de la poesía de Juan Gelman sin referirse de alguna forma a su vida. Es uno de esos hombres en que vida y actividad creadora van unidas, ambas forman una especie de alianza inseparable.
Según palabras de Julio Cortázar, "acaso lo más admirable en su poesía es su casi impensable ternura allí donde más se justificaría el paroxismo del rechazo y la denuncia, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas”.
Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
Su obra, junto con la de Mario Benedetti y la de Oliverio Girondo, formó parte del guión de la película El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela.


BIBLIOGRAFÍA

Violín y otras cuestiones, Gleizer, Buenos Aires, 1956
El juego en que andamos, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1959.
Velorio del solo, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1961.
Gotán (1956-1962), La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1962. (Reeditado en 1996)
Cólera Buey, La Tertulia, La Habana,1965. (reeditado en 1994)
Los poemas de Sidney West, Galerna, Buenos Aires, 1969. (reeditado en 1995)
Fábulas, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1971
Relaciones, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973.
Hechos, Lumen, Barcelona, 1980. (1974-1978)
Comentarios (1978-1979)
Citas (1979)
Carta Abierta (1980)Notas (1979)
Carta Abierta (1980)
Si dulcemente, Lumen, 1980.
Bajo la lluvia ajena (1980)
Hacia el Sur, Marcha, México, 1982.
Com/posiciones (1983-1984), Ediciones del Mall, Barcelona, 1986.
Eso (1983-1984)
Dibaxu (1983-1985), Seix Barral, Buenos Aires, 1994. (reeditado 1994)
Anunciaciones, Visor, Madrid, 1988
Interrupciones I, Libros de Tierra Firme/último Reino, Buenos Aires, 1988.
Interrupciones II, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1988
Carta a mi madre, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989.
Salarios del impío (1984-1992), Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993.
La abierta oscuridad (1993)
Incompletamente, Seix Barral, Buenos Aires, 1997.
Debí decir te amo (antología personal) (1997)
Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos. En coautoría con Mara La Madrid, Planeta, Buenos Aires, 1997
Prosa de prensa. Ediciones B, España,1997
Nueva prosa de prensa (1999)
Tantear la noche (2000)


Antologías

Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1975.
Poemas, Casa de las Américas, La Habana, 1960. (Al cuidado de Mario Benedetti y Jorge Timossi.)
Poesía, Casa de las Américas, La Habana, 1985. (Prólogo y selección de Víctor Casaus.)
Antología poética, Vintén, Montevideo, 193. (Selección, prólogo y bibliografía completa de Lilián Uribe.)
Antología personal, Desde la Gente, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 1993.
En abierta oscuridad, Siglo XXI, México, 1993.
Antología poética, EspasaCalpe, Buenos Aires, 1994. (Selección y prólogo de Jorge Fondebrider.)
De palabra (1971-1987). Prólogo de Julio Cortázar, Visor, Madrid, 1994.
Valer la pena (1998-2000). Era, 2001


PREMIOS

Premio Nacional de Poesía, Argentina 1997
Premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe, 26 de noviembre del 2000.
Premio Cervantes 2007

Fuente: http://www.escritores.org/index.php/biografias/367-juan-gelman

El frío en los huesos

Se levantó temprano a pesar de que hacía meses que ya no había nada que hacer. Tantos años de apresurar el alba le habían dejado como un reflejo, un impulso que lo expulsaba del catre a las seis de la mañana. El mismo impulso lo llevó a colocar la pava sobre el Petromax pero no llegó a encenderlo, pensó que no valía la pena. Ya nada valía la pena.
Revolvió entre las pocas pilchas que poblaban la pieza hasta encontrar el porrón que había olvidado hace un tiempo. Se sentó frente a la mesa desnuda y apuró un trago de ginebra con la vista perdida en un punto lejano, más allá de los álamos que empezaban a recortarse en la bruma de la mañana, más allá del cerro Contreras que aparecía más blanco que el día anterior producto de la enésima nevada, más allá del puesto de Funes donde supo conchabarse muchos años cuando todavía había hacienda que cuidar, más allá del Rio Salado que se llevó a su hijo aquella mañana de enero, más allá de la capilla donde Alcira lo tomó como esposo mucho antes de convertirse en una triste fotografía color sepia.
Apretó el vaso entre sus dedos, bebió el último sorbo y lo dejó secamente sobre la mesa. Ya era hora. Enfiló para el galpón, tardó unos minutos en elegir la mejor soga entre los aperos del malacara. A pocos metros de allí, como un tótem majestuoso en medio de la nieve se alzaba un viejo tala. La pila de leña le sirvió de escalera para llegar a una gruesa rama donde atar firmemente la soga.
Colocó el lazo en su cuello y miró por última vez la chacra que cubierta de nieve parecía más grande o tal vez más vacía. Entre los troncos apilados oyó un leve quejido, dos gatitos abandonados por su madre en esa fría mañana de julio se aferraban empecinadamente a la vida.

Última función

Parece mentira, treinta y cinco años en la profesión y todavía me ponen nervioso las presentaciones. Aquí estoy en mi función de despedida, a punto de ver el último telón sin que nadie note la lucha interna que me aqueja, por un lado la satisfacción de la tarea cumplida y por otro la melancolía de saber que no volveré a transitar ese camino.
¡Enrique, mi amor! ¿Por qué me abandonas prontamente dejándome esta inmensa desdicha en mi corazón? ¿No estaré muy sobreactuada? Enrique siempre me lo remarcó, si exagero mucho los gestos la gente no me va a creer…se va a romper el sortilegio con el público, me dice siempre Enrique.
¡Ay Verónica! Si alguna vez te creyeras el personaje serías una actriz, no buena pero una actriz al menos. Tu candor y tu belleza me hicieron pensar alguna vez que puliendo un poco aquí y un poco allá conseguiría que brillaras en el escenario pero está visto que no lo he logrado. Ya no tengo fuerzas para seguir luchando contigo ni tiempo para darle la oportunidad a Marta que arde por dentro y su fuego la consume porque no le permití sacarlo, siempre dándole papeles de criada o avejentándola a fuerza de maquillaje con la excusa del “fisic du roll” para que no te opaque. ¡Qué injusto he sido, qué ciego estuve por ti y ya no puedo remediarlo!
“¿Por qué me abandonas prontamente dejándome esta inmensa desdicha en mi corazón?” ¡Ridícula! Ni vos te crees ese parlamento cursi, todos saben que tus únicos talentos están debajo del sostén. ¡Pobre Enrique! La titánica tarea de convertirte en una actriz lo ha tenido tan ocupado que ignoró durante cinco largos años mis progresos, mi esfuerzo y ¿por qué no? Mi talento. Ese papel no te pertenece insulsa arpía, yo debería ser tu Beatrice querido Enrique, besarte tiernamente sin tener que acudir a la memoria emotiva porque te amo desde el primer dia en que te vi tomando audiciones. Te sentaste en la boca del escenario con esa misma frialdad y palidez que luces hoy en tu última función.
¡Viejo de mierda! Cinco años soportando tus humillaciones. Cinco años de “la mesa está servida” y “un mensajero ha traído esta esquela, señor” esperando mi oportunidad. Cinco años viéndote abrazar libidinosamente a Verónica sin poder decirte en la cara que esa mujer me pertenece, que soy yo el único merecedor de sus encantos, y cuando tu pico de presión me dio la oportunidad que me negaste sistemáticamente, cuando el médico puso en palabras el sentimiento unánime del público y tuviste que dejarme el protagónico me salís con este unipersonal de despedida que nos obliga a suspender el reestreno ¡Viejo de mierda! Me cagaste la gran noche pero va a ser tu última jugada, ya no podrás hacer nada para evitar que brille en escena, no podrás impedir que tome a Verónica entre mis brazos frente al público y ella no tenga que sobreactuar un beso porque me lo dará con todo su amor, ese amor que nunca te tuvo.
Ricardito…ahí estás con esa cara de galán de telenovela venezolana que a fuerza de agua oxigenada y bisturí pretende diferenciarse de los millones de macacos que habitan esas colonias tropicales pero que cuando abre la boca revela su origen vulgar. Estarás contento de acceder al protagónico por la puerta trasera como un criado que juega al patrón en ausencia del amo sin darse cuenta que jamás logrará serlo realmente. Pensarás que Verónica te mostrará en público porque te escurriste algunas veces en su alcoba ¡Pobre idiota! Esta chiquita ya tendrá elegido otro hombre mayor y exitoso que me remplace y, en el mejor de los casos, se seguirá acostando con tus años, con el agua oxigenada de tu pelo, con la obra del cirujano pero nunca contigo.
¡Ah, qué injusta es la vida de un artista! Yo, que he deleitado a miles de espectadores durante más de tres décadas, que he formado varias generaciones de actores, heme aquí en mi despedida ante una pequeña concurrencia que en su mayoría han asistido por obligación. Yo, que vi mil veces mi camarín abarrotado de flores con tarjetas y felicitaciones de los más variados personajes de la sociedad, hoy me encuentro acompañado de un triste arreglo floral que dice “tus amigos” y seguramente han pagado los integrantes del elenco. ¡Cuántas veces soñé esta despedida! La imaginé en el Astros o el Odeón con plateas colmadas de admiradores y sin embrago aquí estoy en esta humilde multisala sindical soportando el desfile de palmas y coronas hacia el camarín de al lado donde seguramente se despide alguna reventada con ínfulas de vedette o un galán de cartón pintado como Ricardito.
¿Y los diarios, publicarán una nota de tapa en sus suplementos de espectáculos o sólo apareceré en un minúsculo recuadro con una cruz y el consabido Q.E.P.D?

lunes, 1 de marzo de 2010

A ESA HORA DE LA NOCHE

a esa hora –dignísima- de la noche
en que empiezo a confundir
a Fernando Arrabal
con Francisco Rabal
a Leopoldo Marechal
con el Mariscal Tito
y a este con el Mariscal Perfumo
a Rómulo Gallegos
con Mariquita Gallegos
a Fernanda Mistral
con Gabriela Mistral
a Alfonsina Storni
con Alfonsín y Storani
a Ramón Ortega
con Ortega y Gasset
y a éste con el Comandante Ortega
a Gath y Chaves
con Hugo Gatti y Chabela Martínez

no sin razón un amigo decía
“no es lo mismo un crepúsculo rojo
que un pelo rojo del culo de Crespo”

a esa hora –dignísima- de la noche
me acuerdo de vos y maldigo
no poder confundirte con otra


<---Segunda parte del texto --->

Rodolfo Edwards

Nació en Buenos Aires, 11/2/62. Licenciado en Letras (UBA)

Libro editados:
"Culio Criollo" (Siesta, 1999),
"¡That´s amore!" (Del Diego, 2000),
"Rodolfo Edwards" (Selecciones de Amadeo Mandarino, 2001),
"Los Tatis" (Ediciones Edwards&Edwards, 2003)
"¡Vamos con esas imágenes!" (Eloísa Cartonera, 2005).

NADIE

Nadie puede trocar la piedra en oro.
Ni hacer que un asesino se apiade de la víctima.
Es decir, algún día
inventarán una aguja más grande que un camello
para que éste pueda pasar por su ojo
pero nunca la lágrima herrumbrará ojivas nucleares.
Sin embargo, los jazmines
-que nada saben- perfuman a sabios y suicidas.
Y existe algo inmutable
que contempla este mundo
que gira y avanza como un ciego
en una calle desconocida,
sembrada de cadáveres y mariposas.


Oscar Raúl Fernando García
(Bs. As. 1927-2003)
<---Segunda parte del texto --->

sábado, 20 de febrero de 2010

Poesía vertical 7

Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado
y se puede sin embargo volver,
ya nunca más se pisará como antes
y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.

Es el aprendizaje
que se convierte en lo aprendido,
el pleno aprendizaje
que después no se resigna
a que todo lo demás,
sobre todo el amor,
no haga lo mismo.

El otro lado es el mayor contagio.
Hasta los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente de las fábulas.


Roberto Juarroz
<---Segunda parte del texto --->
Reseña biográfica

Poeta y ensayista argentino nacido en Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires en 1925.
Graduado en Bibliotecología y Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de Buenos Aires, se especializó
en la Sorbonne, y desde entonces fue ensayista, traductor y crítico literario, colaborando en diversos medios
de su país y del extranjero.
Miembro de número de la Academia Argentina de Letras y catedrático universitario por más de treinta años,
recibió numerosos premios entre los que se destacan, el premio Esteban Echavarría en 1994, el premio Jean Malrieu de Marsella,
y el premio de la Bienal Internacional de Poesía, en Lieja, Bélgica, en 1992.
La parte más importante de su obra está reunida en un volumen numerado bajo el título de Poesía Vertical.
Falleció en Buenos Aires en marzo de 1995. ©

jueves, 4 de febrero de 2010

Última noticia

“Ciego a las culpas, el destino
puede ser despiadado
con las mínimas distracciones”
J.L. Borges

Ricardo apareció en el pasillo del vagón precedido por una enorme valija de cuero, hermosa aunque algo pasada de moda, de esas que ya no se fabrican y que estaba en su casa materna desde el viaje de bodas de sus padres. De todas formas, los Garmendia no eran de viajar mucho así que estaba impecable, había dormido un largo sueño sobre el ropero solo interrumpido en un par de ocasiones: Cuando Augusto, el padre de Ricardo, viajó a Buenos Aires para comprar la tipográfica de La Novedad, primer y único diario del pueblo que fundó y dirige desde hace veinticinco años, y cuando Ángela, su madre, debió atender a la abuela Rosario, en Córdoba, durante un largo mes que terminó con el fallecimiento de la venerable anciana.
<---Segunda parte del texto --->
Ahora, Ricardo la había sacado de su ostracismo para que fuera su compañera de viaje. Su partida no había sido fácil de conseguir, su madre no soportaba la idea de vivir tres años separada de su único hijo y que además éste se quedara solo en la gran ciudad. Convencer al padre fue algo más sencillo e influyó para que Ángela lo acepte.
El pueblo había crecido y para continuar con la labor de su padre al frente de La Novedad, Ricardo debía estudiar periodismo en la capital. Ya no se trataba de repartir avisos fúnebres, anuncios de remates ferias y la crónica de algún casamiento o bautismo entre un montón de paisanos que leían poco y mal contentándose con ver su fotografía irreconocible y con olor a tinta en ese folletín de cuatro páginas. Ahora, la gente quería informarse y la radio estaba ganando espacio en el otrora monopólico mercado periodístico de Valle Nuevo.
Secretamente, Ricardo emprendía El Viaje con mayúsculas, soñaba con convertirse en un periodista de verdad, que su nombre apareciera en letras de molde bajo una nota de Crónica o La Opinión y jamás regresar al pueblo, a su casa, a sus padres y mucho menos a La Novedad.
El tren comenzó su lento traqueteo buscando la pampita más allá del molino de Martínez y conforme se fue alejando el pueblo del vagón de cola más libre, grande y exitoso se imaginó Ricardo.
Los diarios de Buenos Aires ubicaron la crónica del hecho en algún pequeño recuadro generalmente en el margen inferior izquierdo de las páginas impares y sólo decía “Descarrilamiento en Santos Lugares, cinco muertos y una decena de heridos” omitiendo nombres y agregando algún dato de poca relevancia. El único medio que dedicó una página completa fue La Novedad de Valle Nuevo con un pormenorizado relato de los sucesos y un sentido homenaje al difunto local cuyo nombre, en letras de molde, aparecían en el título central de la portada: “Hondo pesar por la partida del periodista Ricardo Garmendia”.

Negro el 33

Treinta y tres años de dictadura. Las potencias de occidente se rasgan las vestiduras criticando las cuatro décadas del régimen antidemocrático llevado adelante por la Revolución cubana.
Treinta y tres años de dictadura. Los organismos internacionales de crédito se empeñan en perpetrar en nuestra región los planes económicos implementados por los economistas del último golpe militar.
Treinta y tres años de dictadura. A las treinta mil víctimas del terrorismo de Estado se le suman los nombres de Maximiliano Kosteki, Darío Santillán, “Pocho” Leprati, Ivan Torre, Alberto Apablaza y tantos otros que cayeron y siguen cayendo a diario víctimas de las balas del poder.
<---Segunda parte del texto --->
Treinta y tres años de dictadura. La actual Ley de Radiodifusión, decretada por la junta militar, disfraza de libertad de expresión a la libertad de mercado. Reemplaza el derecho a la información por la posibilidad de consumir noticias.
Treinta y tres años de dictadura. Adolfo Pérez Esquivel denunció la violación a los derechos humanos por parte de los gobiernos de facto de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil apoyados por los E.E.U.U. en lo que se llamó el Plan Cóndor. El Nobel de la Paz denuncia el plan de saqueo del Acuífero Guaraní y los protagonistas son los mismos.
Treinta y tres años de dictadura. Los reclamos sociales, de salud y laborales que antes eran causales de secuestro y muerte hoy son respondidos con despidos y desaparición del sistema.
Treinta y tres años han pasado desde el inicio de la larga y oscura noche en la cual el terror se apoderó de nuestro país.
El autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional llegó so pretexto de salvaguardar a la Patria de la amenaza del terrorismo internacional que pretendía subyugarla. El resultado de esa “gesta patriótica” fue el asesinato de treinta mil argentinos cuyos cuerpos, en muchos casos, continúan desaparecidos y la entrega definitiva de los recursos naturales y económicos de nuestro país a las potencias mundiales.
El terrorismo de Estado instauró en la Argentina durante siete largos años la paz de los cementerios y durante un cuarto de siglo la ley de la selva, la supervivencia del más apto, el individualismo que supone la ruptura de redes solidarias, la extinción del estado de bienestar.
Treinta y tres años han pasado también desde el inicio de un nuevo día, un trabajo de resistencia comenzó en aquellos años.
Grupos de mujeres se organizaron para buscar a sus hijos desaparecidos y a sus nietos nacidos en cautiverio. Muchos jóvenes se organizaron para encontrar su identidad. El resultado de esa búsqueda fue la reivindicación de los ideales de aquellos treinta mil.
Todos los días buscan a sus hijos perdidos, a sus nietos secuestrados y a sus padres desaparecidos. Los encuentran en la lucha por la vida, en una panadería comunitaria de un barrio de pie, en las aulas de una Universidad Popular inventada por ellos mismos, en los murales de vivos colores que ocupan los recintos donde antes reinó la muerte.
Ese atisbo de luz entre tanta oscuridad me recuerda los versos de León:

El amor es tenaz
y vuelve a salir
como el sol.

jueves, 3 de septiembre de 2009

CORTINAS DE OCASO

Un piano,
la levedad del crepúsculo
liando sombras en tintes de exilio,
un sauce con sus últimos sollozos
en la desnudez de la hierba aniquilada,
nuestros ojos sin hallar el horizonte...

(telón)
<---El teatro retraído del poniente
enrojece con el negro irremisible
de los maderajes huérfanos
de estrellas.


(las notas del piano son apenas un martilleo sordo)






© Juan José Mestre


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miércoles, 1 de abril de 2009

A CIELO ABIERTO VOY POR ESTAS CALLES DE MI PUEBLO

A cielo abierto voy por estas calles de mi Pueblo. Busco en el corazón de su geografia los árboles frondosos, el río con yuscas y sardinas, a sus mujeres con la piel cobriza, a sus hombres con las manos callosas. Aquella infancia de pájaros y lunas amarillas. A sus sitios baldíos de trompos y bolillas.
Mi pueblo es igual a los otros pueblos de esta América que sube a la memoria del futuro hurgando sus raíces. Mi pueblo es tan igual… y tan distinto
A cielo abierto voy. A cielo abierto.
Ayer, aviones de caza F16, tanques de guerra con la muerte adentro, bombardearon la Franja de Gaza, sus mezquitas, los lugares santos del Islam.
Israel violaba los Diez Mandamientos mientras caían muertos cientos de niños inocentes, mujeres embarazadas, obreros, estudiantes.
Allí en el centro de la religión judeo-cristiana, Israel violaba al mismo Cristo mientras el Consejo de Seguridad de las Naciones Poderosas apenas si emitían resoluciones sin medidas ni peso. La vista gorda, entonces. Lo mismo que en Irak.
¿A dónde mira el mundo? ¿Dónde nosotros? ¿Dónde Dios?
A cielo abierto voy. A cielo abierto.
La Alexander Gold comunica que no va a continuar con la búsqueda de cobre, y otros metales, en Metán. Los vecinos autoconvocados por la defensa del Medio Ambiente llevan el pecho henchido. Más de 15.000mil firmas impidieron otro ecocidio. El pueblo allí. La palabra. Los días.
Rosario de la Frontera está alerta, a las sierras subandinas les han echado el ojo, lo mismo que sucede o ha sucedido en los Valles Calchaquíes, los cerros de Las Termas guardan en las entrañas tesoros que codicia el Imperio. Habrá que luchar, entonces, sacarle la careta a la mentira, sus dientes de alquitrán, su esqueleto de mica. No queremos para nosotros lo que ellos no quieren para ellos.
A cielo abierto voy. A cielo abierto.
“El Famatina no se toca” es la consigna que los pueblos de Chilecito, Chañarmuyo, Pituil, Capital, en La Rioja levantan junto a la memoria del Chacho, del Monseñor Angelelli y le han cerrado el paso Peñas Negras a los camiones de la Barry Gold, la misma que prometió trabajo en Pascua Lamas, Chile, y que ahora busca explotar minas a cielo abierto con la utilización de mas de 200 toneladas de cianuro y de agua por mes para llevar los metales a los grandes Centro de Poder, mientras en La Rioja queden deshechos, ácido sulfúrico, arsénico, bromo, la muerte en cada árbol, cada pájaro, cada niño. Es necesario una nueva Ley de minerías, derogar la impulsada por el gobierno de Menem.
Qué ejemplo la Constitución de Ecuador que considera a la Naturaleza como sujeto de derecho. Protege a sus pájaros, a sus árboles, al Hombre.
También se dice que en Rosario de la Frontera las compañías crearían fuentes de trabajo.
Habría que preguntarse, entonces:¿Qué madre cambiaría 10 ó 100 ó 1000 fuentes de trabajo por la vida de un hijo?
A cielo abierto voy. A cielo abierto.
Hace cuatro años en Esquel, bajo el lema: NO a las minas, a cielo abierto.el 81% de su población le dijo no a la Meridian Gold Inc.
Y en Cocula, México dijeron a voces NO pasarán
Y en Río Tinto, Uruguay, dijeron no sus hombres y sus mujeres, sus obreros y sus intelectuales
Y en Ecuador, la minera canadiense tuvo que enviar fuerzas de choque contra el pueblo que se oponía a la explotación de las minas.
A Huehuetenango, Guatemala, lo declararon zona libre de minerías.
A cielo abierto voy. A cielo abierto.
Pero estas luchas deben integrarse, también, con otras luchas, como son, por ejemplo, la que se llevan en Iberá, Corrientes, para evitar que LIMSA, instale más de 150 torres de red eléctrica sobre los esteros y pongan en peligro de extinción, al ciervo de los pantanos, al lobito del agua, al yacaré negro y su piel de río y camalotes. Las torres necesitan brea para su mantenimiento, brea que cae al agua y contaminan.
Y destruyan al hábitat y al hombre. Y confinen a los pueblos originarios, que son los verdaderos dueños de estas tierras, al hambre, a pequeñas parcelas donde ni siquiera cabe el humo de los árboles quemados.
Debemos evitar la tala indiscriminada de 1.6 millón de hectáreas de los montes de Salta y que con ellos desaparezcan el zorro, la corzuela, el oso hormiguero, el chalchalero y el quebracho agonice, y el ají sea un adiós picante y contrahecho y el uso de herbicidas produzca enfermedades en la piel, en los pulmones, abortos espontáneos, muerte lenta, porque la codicia no tiene límites y el hombre de negocios mire únicamente lo que le conviene: su cuenta bancaria.
A cielo abierto voy. A cielo abierto.
Israel, en La Franja de Gaza, a estas horas vuelve a crucificar a Cristo.
En mi pueblo, el poderoso de la 4x4 que prostituye niñas, vuelve a crucificar a Cristo.
El que tiene conciencia de lo que está pasando y no dice nada, vuelve a crucificar a Cristo porque nunca más justas las palabras de Ghandi cuando decía que más atroz que las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena” porque “mañana, tal vez, tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podemos mirarlos a los ojos y decirles que vivimos así porque no nos animamos a pelear”
El que no se compromete con el otro vuelve a crucificar a Cristo.
El que no piense un país solidario con los que menos tienen, vuelve a crucificar a Cristo
“Si no le he dado de beber al sediento, ni comer al hambriento”, vuelvo a crucificar a Cristo.
A cielo abierto voy. A pecho abierto.

Texto del libro: La Palabra y los Días, de Hugo Francisco Rivella, para Los Ocultados.
Hugo Francisco Rivella, poeta, nacido en Rª de la Frontera, Salta. Ha obtenido premios a nivel nacional e internacional, entre otros, Primer Premio Poesía Juegos Florales Hispanoamericanos, Guatemala; Primer Premio Poetas Éditos, Sec. Cultura, Salta; Primer Premio Concurso de Raíz Floklórica, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires. Libros publicados: Caballos en la lluvia; Yo, el Toro; Zona de Otros Días, Agua de mis Manos, y otros.

domingo, 25 de enero de 2009

jueves, 22 de enero de 2009

Cinco pa las doce

Es 31 de Diciembre. Julieta espera en su casa la llegada de su familia para la celebracion del año nuevo. Faltan cinco pa las doce y su familia aun no llega.

domingo, 18 de enero de 2009

EL RITUAL DE LO HABITUAL

La campana del despertador rompe el sueño. La mano busca frenética el despertador para poder callar el ruido chirriante, el ruido paranoico, el grito de mil latas copulando que levantan este cuerpo gris que se somete al ritual de lo habitual que aplasta el alma: De arriba abajo, de abajo arriba. El cepillo limpia los dientes del hombre sombrío que lucha hacia la nada.
Corto en cine 16 m.m blanco y negro.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Un Misil En Mi Placard



Se llaman Soda Stereo y no podía faltar

martes, 11 de noviembre de 2008

Cercana (Gracias Julio, eterno Cronopio)

Antes de bajar del colectivo para pisar por primera vez la tierra gris y voladiza de ese pueblo que, como tantos otros, me contaría entre sus habitantes por unos meses, controlé la agenda una vez más:
Septiembre. Lunes 21. 12:30 Almuerzo con el jefe de planta para ponerme al tanto.
Faltaba más de una hora, decidí pasar por la casa que la empresa había alquilado para mi estancia. Mi nueva morada no parecía muy grande pero era, sin dudas, mucho más confortable que las habitaciones de los hoteluchos que he recorrido en estos años con la empresa.
Cuando abrí la puerta de calle me encontré con dos ojos amarillos que me observaban entre extrañados y ausentes, corroboré que la dirección fuera la correcta al tiempo que me preguntaba qué hacía un gato en esa casa cerrada y a estrenar. Sería de algún vecino y se habría colado por alguna ventana mal cerrada, pensé mientras dejaba el bolso sobre la mesa del comedor. La casa era como suponía: cocina, comedor, un dormitorio y un baño que se parecía más a un ascensor. Me bañé lentamente para quitarme el trajín del viaje, miré la hora y salí a la calle en el mismo momento en que el remis que me había traído regresaba a buscarme.
El almuerzo se prolongó en charla sobre la actualidad de la planta, recorrido de las instalaciones, presentación de los mandos medios y desembarco en mi oficina. Cuando volví a consultar el reloj ya era de noche. El jefe de planta seguía deambulando entre los escritorios con la clara intención de demostrarme que hacía su trabajo con eficiencia más allá del tiempo que le demandara. Le pedí las llaves de la camioneta que me habían asignado y me despedí tras consultarle por un lugar para comer.
El minúsculo restaurante que me indicaró no parecía gran cosa y yo estaba un poco cansado por el viaje y otro poco de comer en esos lugares perdidos, en pueblos perdidos, de tiempos perdidos. La luz de un almacén brillaba tenuemente al final de la calle, pensé en comprar un poco de fiambre y regresar a la casa.
Abrí la puerta y volví a sobresaltarme al encontrar los ojos del gato que me observaban, me había olvidado que estaba allí. Comí distraídamente un par de sándwiches y puse la bandeja plástica con los recortes de paleta en el piso de la cocina para convidar al visitante. El gato olió el fiambre con desconfianza y lo comió sin entusiasmo, después miró fijamente a la puerta y comenzó a maullar ruidosamente como si alguien acabara de entrar mientras caminaba hacia ella con la cola erguida y rígida. Me levanté del sillón en el que me había acomodado para mirar la televisión y caminé hacia la puerta para abrirla creyendo que el gato quería salir, sin embrago el gato no salió, siguió maullando ahora en dirección a la cocina de la que salió inmediatamente mirando hacia arriba como si un pájaro invisible volara a media altura por toda la casa. Se detuvo en un rincón del comedor, dio un par de giros y contra giros dibujando imaginarios ochos sobre las baldosas hasta que inclinó la cabeza y comenzó a lamer el piso con fruición.
Volví al sillón y comencé a pasar los canales sin encontrar nada que me llamara la atención mientras la modorra se apoderaba de mí. No sé si me encontraba en ese estado cuando comenzó una película o simplemente me dormí y la soñé, lo cierto es que era hermosa. Sin duda debo haberla soñado porque se parecía mucho a la imagen que siempre tuve de mi mujer ideal, esa que difícilmente encuentre deambulando por pueblos perdidos auditando plantas de la empresa. Tuvo que ser un sueño ya que solo recuerdo una escena muy poco cinematográfica, ella abría la puerta de su departamento y le daba un tazón de leche a su gato que era idéntico al que compartía mi casa hace unas horas. Esa única escena se mantuvo en mi mente durante todo el día siguiente mientras me dedicaba a controlar las planillas en mi oficina.
Ana volvió temprano hoy. Su jefe le dijo que cuando terminara con los trámites bancarios podía regresar a su casa y que la esperaba mañana en la oficina, como siempre. Tal vez fuera eso, o el sol primaveral que bañaba el parque central repleto de estudiantes celebrando su día, lo que la puso de tan buen humor. Se apresuró a terminar con los trámites y antes de tomar el colectivo rumbo a su casa compró un ramito de azaleas en el puesto de flores de la estación.
Cuando entro en el pequeño mono ambiente que alquilaba, el perfume de las flores lo inundó.
- ¡Ahora si llegó la primavera! Dijo Ana mientras le servía un tazón de leche a su gato Abelardo que la miraba con sus ojos amarillos, maullando y refregándose en sus piernas con ese movimiento tanguero que suelen hacer las mascotas como muestra de cariño.
Eran las 11:30 y ya estaba en su casa, no lo podía creer. Preparó una ensalada y se sentó a comer, levantó la vista del plato como si alguien la hubiese llamado aunque no escuchó sonido alguno. Abelardo, sentado a sus pies, miraba hacia la puerta entre extrañado y ausente
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viernes, 31 de octubre de 2008

viernes, 1 de agosto de 2008

EL CINE ME SALVO DEL ARMARIO

"El cine me salvó del armario del miedo, aquel armario en el que yo me ocultaba de los otros.
En la oscuridad de ese armario, yo encendía la caja de lata de kerosene y la luz que salía del proyector se convertía en la pared, en mis sueños"

Ingmar Bergman
1918 -31 de julio- 2007

UN AÑO SIN EL

jueves, 31 de julio de 2008

lunes, 16 de junio de 2008

Viento del exilio

Un viento misionero sacude las persianas
no sé qué jueves trae
no sé qué noche lleva
ni siquiera el dialecto que propone

Creo reconocer endechas rotas
trocitos de hurras
y batir de palmas
pero todo se mezcla en un aullido
que también puede ser deleite o salmo

El viento bate franjas de aluminio
llega de no sé dónde a no sé dónde
y en ese rumbo enigma soy apenas
una escala precaria y momentánea

No abro hospitalidad
no ofrezco resistencia
simplemente lo escucho
arrinconado
mientras en el recinto vuelan nombres
papeles y cenizas

Después se posarán en su baldosa
en su alegre centímetro
en su lástima
ahora vuelan cómo barriletes
como murciélagos como hojas

Lo curioso lo absurdo es que a pesar
de que aguardo mensajes y pregones
de todas las memorias y de todos
los puntos cardinales

Lo raro lo increíble es que a pesar
de mi desamparada expectativa

No sé qué dice el viento del exilio.

Mario Benedetti

lunes, 19 de mayo de 2008

sábado, 5 de abril de 2008

lunes, 24 de marzo de 2008

24 DE MARC

L'arbre de la vida que creix encara
la sang freda dels assasins
memòria d'allò dulce, allò perdut, allò suau
els que mai no veuen res
aquest dolor

24 DE MARZO

El árbol de la vida que crece todavía
la sangre fría de los asesinos
memoria de lo dulce, lo perdido, lo suave
los que nunca ven nada
este dolor

Cristina Villanueva

sábado, 15 de marzo de 2008

Nuestro futuro exilio

Calentamiento global en gente que no les calienta.

martes, 11 de marzo de 2008

jueves, 6 de marzo de 2008

Barrer

Agarrar la escoba y barrer. Primero suavemente, como sobrevolando el cemento alisado, después con más fuerza…apretando el cabo para que las pajas se deslicen por las grietas y levanten las piedritas sueltas; y seguir así, con una concentración mayor de la requerida para esa simple tarea. <Barrer concienzudamente pero no solo el piso, barrer también esos recuerdos que regresan a cada instante. Intentar que ese piso limpio sea su nueva vida; la base necesaria para volver a comenzar. Barrer hasta que la cintura duela…Que no quede ni una partícula de polvo del pasado, que todo esté limpio para recomenzar! Y mañana, cuando el viento y el trajín hayan esparcido esa tierra finita - como de barro seco – agarrar la escoba y barrer. >