domingo, 15 de agosto de 2010

Las pilchas de Juan

"La ropita de los exiliados está en el ropero, pero no han deshecho las valijas del alma"
Juan Gelman


Encontrado en: http://www.carlosianni.com.ar/blog/159/juan_gelman:_para_investigar_las_valijas_del_alma_por_silvina_friera.html

Juan Gelman nació en Buenos Aires —en el histórico barrio de Villa Crespo— el 3 de mayo de 1930. Tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes ucranianos. Su padre, José Gelman, había participado de la revolución rusa de 1905.
Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Inició estudios universitarios de química, los cuales abandonó al mismo tiempo que decidió dedicarse a la poesía. Ejerció diversos oficios como camionero, vendedor de autopartes, etc., hasta que comienza a dedicarse al periodismo.
En 1954 trabajó como redactor en Nuestra Palabra y en el diario comunista La Hora, y como corresponsal de la agencia china Xin Hua. Integra el grupo de jóvenes que se reunían en torno de la revista Muchachos.
Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, prologada entusiastamente por otro grande de la poesía, Raúl González Tuñon, recibió inmediatamente el elogio de la crítica.
Forzado al exilio, residió en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. En este periodo alternó su actividad política contra la dictadura militar con trabajos de traducción para la UNESCO
En 1988 regresó a la Argentina en junio, tras trece años de proscripción y persecución judicial.
En el año 2000, después de una tenaz búsqueda, encuentra e identifica a su nieta a la que nunca conoció tras la desaparición y asesinato de su hijo y su nuera.
Actualmente reside en México.
Es casi imposible hablar de la poesía de Juan Gelman sin referirse de alguna forma a su vida. Es uno de esos hombres en que vida y actividad creadora van unidas, ambas forman una especie de alianza inseparable.
Según palabras de Julio Cortázar, "acaso lo más admirable en su poesía es su casi impensable ternura allí donde más se justificaría el paroxismo del rechazo y la denuncia, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas”.
Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
Su obra, junto con la de Mario Benedetti y la de Oliverio Girondo, formó parte del guión de la película El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela.


BIBLIOGRAFÍA

Violín y otras cuestiones, Gleizer, Buenos Aires, 1956
El juego en que andamos, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1959.
Velorio del solo, Nueva Expresión, Buenos Aires, 1961.
Gotán (1956-1962), La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1962. (Reeditado en 1996)
Cólera Buey, La Tertulia, La Habana,1965. (reeditado en 1994)
Los poemas de Sidney West, Galerna, Buenos Aires, 1969. (reeditado en 1995)
Fábulas, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1971
Relaciones, La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973.
Hechos, Lumen, Barcelona, 1980. (1974-1978)
Comentarios (1978-1979)
Citas (1979)
Carta Abierta (1980)Notas (1979)
Carta Abierta (1980)
Si dulcemente, Lumen, 1980.
Bajo la lluvia ajena (1980)
Hacia el Sur, Marcha, México, 1982.
Com/posiciones (1983-1984), Ediciones del Mall, Barcelona, 1986.
Eso (1983-1984)
Dibaxu (1983-1985), Seix Barral, Buenos Aires, 1994. (reeditado 1994)
Anunciaciones, Visor, Madrid, 1988
Interrupciones I, Libros de Tierra Firme/último Reino, Buenos Aires, 1988.
Interrupciones II, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1988
Carta a mi madre, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989.
Salarios del impío (1984-1992), Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993.
La abierta oscuridad (1993)
Incompletamente, Seix Barral, Buenos Aires, 1997.
Debí decir te amo (antología personal) (1997)
Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos. En coautoría con Mara La Madrid, Planeta, Buenos Aires, 1997
Prosa de prensa. Ediciones B, España,1997
Nueva prosa de prensa (1999)
Tantear la noche (2000)


Antologías

Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1975.
Poemas, Casa de las Américas, La Habana, 1960. (Al cuidado de Mario Benedetti y Jorge Timossi.)
Poesía, Casa de las Américas, La Habana, 1985. (Prólogo y selección de Víctor Casaus.)
Antología poética, Vintén, Montevideo, 193. (Selección, prólogo y bibliografía completa de Lilián Uribe.)
Antología personal, Desde la Gente, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 1993.
En abierta oscuridad, Siglo XXI, México, 1993.
Antología poética, EspasaCalpe, Buenos Aires, 1994. (Selección y prólogo de Jorge Fondebrider.)
De palabra (1971-1987). Prólogo de Julio Cortázar, Visor, Madrid, 1994.
Valer la pena (1998-2000). Era, 2001


PREMIOS

Premio Nacional de Poesía, Argentina 1997
Premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe, 26 de noviembre del 2000.
Premio Cervantes 2007

Fuente: http://www.escritores.org/index.php/biografias/367-juan-gelman

El frío en los huesos

Se levantó temprano a pesar de que hacía meses que ya no había nada que hacer. Tantos años de apresurar el alba le habían dejado como un reflejo, un impulso que lo expulsaba del catre a las seis de la mañana. El mismo impulso lo llevó a colocar la pava sobre el Petromax pero no llegó a encenderlo, pensó que no valía la pena. Ya nada valía la pena.
Revolvió entre las pocas pilchas que poblaban la pieza hasta encontrar el porrón que había olvidado hace un tiempo. Se sentó frente a la mesa desnuda y apuró un trago de ginebra con la vista perdida en un punto lejano, más allá de los álamos que empezaban a recortarse en la bruma de la mañana, más allá del cerro Contreras que aparecía más blanco que el día anterior producto de la enésima nevada, más allá del puesto de Funes donde supo conchabarse muchos años cuando todavía había hacienda que cuidar, más allá del Rio Salado que se llevó a su hijo aquella mañana de enero, más allá de la capilla donde Alcira lo tomó como esposo mucho antes de convertirse en una triste fotografía color sepia.
Apretó el vaso entre sus dedos, bebió el último sorbo y lo dejó secamente sobre la mesa. Ya era hora. Enfiló para el galpón, tardó unos minutos en elegir la mejor soga entre los aperos del malacara. A pocos metros de allí, como un tótem majestuoso en medio de la nieve se alzaba un viejo tala. La pila de leña le sirvió de escalera para llegar a una gruesa rama donde atar firmemente la soga.
Colocó el lazo en su cuello y miró por última vez la chacra que cubierta de nieve parecía más grande o tal vez más vacía. Entre los troncos apilados oyó un leve quejido, dos gatitos abandonados por su madre en esa fría mañana de julio se aferraban empecinadamente a la vida.

Última función

Parece mentira, treinta y cinco años en la profesión y todavía me ponen nervioso las presentaciones. Aquí estoy en mi función de despedida, a punto de ver el último telón sin que nadie note la lucha interna que me aqueja, por un lado la satisfacción de la tarea cumplida y por otro la melancolía de saber que no volveré a transitar ese camino.
¡Enrique, mi amor! ¿Por qué me abandonas prontamente dejándome esta inmensa desdicha en mi corazón? ¿No estaré muy sobreactuada? Enrique siempre me lo remarcó, si exagero mucho los gestos la gente no me va a creer…se va a romper el sortilegio con el público, me dice siempre Enrique.
¡Ay Verónica! Si alguna vez te creyeras el personaje serías una actriz, no buena pero una actriz al menos. Tu candor y tu belleza me hicieron pensar alguna vez que puliendo un poco aquí y un poco allá conseguiría que brillaras en el escenario pero está visto que no lo he logrado. Ya no tengo fuerzas para seguir luchando contigo ni tiempo para darle la oportunidad a Marta que arde por dentro y su fuego la consume porque no le permití sacarlo, siempre dándole papeles de criada o avejentándola a fuerza de maquillaje con la excusa del “fisic du roll” para que no te opaque. ¡Qué injusto he sido, qué ciego estuve por ti y ya no puedo remediarlo!
“¿Por qué me abandonas prontamente dejándome esta inmensa desdicha en mi corazón?” ¡Ridícula! Ni vos te crees ese parlamento cursi, todos saben que tus únicos talentos están debajo del sostén. ¡Pobre Enrique! La titánica tarea de convertirte en una actriz lo ha tenido tan ocupado que ignoró durante cinco largos años mis progresos, mi esfuerzo y ¿por qué no? Mi talento. Ese papel no te pertenece insulsa arpía, yo debería ser tu Beatrice querido Enrique, besarte tiernamente sin tener que acudir a la memoria emotiva porque te amo desde el primer dia en que te vi tomando audiciones. Te sentaste en la boca del escenario con esa misma frialdad y palidez que luces hoy en tu última función.
¡Viejo de mierda! Cinco años soportando tus humillaciones. Cinco años de “la mesa está servida” y “un mensajero ha traído esta esquela, señor” esperando mi oportunidad. Cinco años viéndote abrazar libidinosamente a Verónica sin poder decirte en la cara que esa mujer me pertenece, que soy yo el único merecedor de sus encantos, y cuando tu pico de presión me dio la oportunidad que me negaste sistemáticamente, cuando el médico puso en palabras el sentimiento unánime del público y tuviste que dejarme el protagónico me salís con este unipersonal de despedida que nos obliga a suspender el reestreno ¡Viejo de mierda! Me cagaste la gran noche pero va a ser tu última jugada, ya no podrás hacer nada para evitar que brille en escena, no podrás impedir que tome a Verónica entre mis brazos frente al público y ella no tenga que sobreactuar un beso porque me lo dará con todo su amor, ese amor que nunca te tuvo.
Ricardito…ahí estás con esa cara de galán de telenovela venezolana que a fuerza de agua oxigenada y bisturí pretende diferenciarse de los millones de macacos que habitan esas colonias tropicales pero que cuando abre la boca revela su origen vulgar. Estarás contento de acceder al protagónico por la puerta trasera como un criado que juega al patrón en ausencia del amo sin darse cuenta que jamás logrará serlo realmente. Pensarás que Verónica te mostrará en público porque te escurriste algunas veces en su alcoba ¡Pobre idiota! Esta chiquita ya tendrá elegido otro hombre mayor y exitoso que me remplace y, en el mejor de los casos, se seguirá acostando con tus años, con el agua oxigenada de tu pelo, con la obra del cirujano pero nunca contigo.
¡Ah, qué injusta es la vida de un artista! Yo, que he deleitado a miles de espectadores durante más de tres décadas, que he formado varias generaciones de actores, heme aquí en mi despedida ante una pequeña concurrencia que en su mayoría han asistido por obligación. Yo, que vi mil veces mi camarín abarrotado de flores con tarjetas y felicitaciones de los más variados personajes de la sociedad, hoy me encuentro acompañado de un triste arreglo floral que dice “tus amigos” y seguramente han pagado los integrantes del elenco. ¡Cuántas veces soñé esta despedida! La imaginé en el Astros o el Odeón con plateas colmadas de admiradores y sin embrago aquí estoy en esta humilde multisala sindical soportando el desfile de palmas y coronas hacia el camarín de al lado donde seguramente se despide alguna reventada con ínfulas de vedette o un galán de cartón pintado como Ricardito.
¿Y los diarios, publicarán una nota de tapa en sus suplementos de espectáculos o sólo apareceré en un minúsculo recuadro con una cruz y el consabido Q.E.P.D?